jueves, 23 de septiembre de 2010

Día Internacional de la Garnacha: ¿Cuál es el encanto de esta variedad?

El encanto de la Garnacha se podría resumir en tres simples palabras: versátil, voluptuosa y aterciopelada. De hecho, cuando es uno de los componentes de la mezcla de un vino determinado, es precisamente esos atributos los que le aporta al producto final.

En el Priorat, la garnacha, cuando se une con la tempranillo, la syrah o la cabernet sauvignon, es la cepa que articula la elegancia y la potencia de los vinos.

En el Ródano, balancea las especias de la syrah para producir los espectaculares Cotes du Rhone y Chateauneuf du Pape y, más recientemente, en los Estados Unidos, ha servido para producir una nueva expresión de estos vinos franceses.

Desde vinos rosados hasta fortificados, en varietales ligeros o es fastuosas mezclas, la garnacha es una uva a tener siempre en cuenta para disfrutar sus encantos e ir a la caza de sus distintos matices.

Por eso mañana 24 de septiembre, Día Internacional de la Garnacha, y si quieres celebrarlo, entre la gran variedad de vinos que existe en Panamá, te recomendamos el Mas Sinén Negre 2004

domingo, 5 de septiembre de 2010

La cerveza de Ferrán Adriá y el Bulli

Puede que el mítico restaurante de Ferrán Adríá esté de receso pero lo que no para es su potencia para ofrecernos productos asociados con la gastronomía y esta vez se trata de un acompañante perfecto para las aventuras gastronómicas de Adriá: la Estrella Damm Inedit, una cerveza perfecta para los amantes del vinos.

¡Salud!

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Rutherford: la tierra y el cabernet

Por años, he coincidido con otro entusiasta del vino en eventos regionales. Inevitablemente, este caballero y yo hemos tenido la oportunidad de compartir seminarios en los que se presentaron cabernets californianos grandes y estridentes.

Cuando la conversación se centraba en las características del vino que teníamos frente a nosotros, mi colega enófilo agitaba su copa, tomaba un sorbo y exclamaba: ¡Ah, el polvo de Rutherford!

Existe una escuela de pensamiento que afirma que los vinos procedentes de Rutherford AVA absorben el sabor del suelo de Rutherford, de una forma similar a aquella en la que los franceses hablan de terroir.

Rutherford AVA se localiza alrededor del pueblo de Rutherford en el valle de Napa. Abarca aproximadamente 6500 acres, principalmente reconocidas por producir gran cabernet.

Algunos de los principales productores de California como Cakebread, Beaulieu, Caymus, Quintessa and Staglin Family, se encuentran asentados en esta AVA.

En 1994, bodegas y productores de esta área se unieron para crear la Sociedad del Polvo de Rutherford.

Esta organización toma su nombre de la afirmación del fallecido pionero del vino de Napa André Tchelistcheff, quien alguna vez dijo: "Hace falta el polvo de Rutherford para hacer un gran cabernet."

La misión de la sociedad expresa que: "El polvo de Rutherford se ha convertido en un compromiso con la calidad, con un espíritu de logro y una profunda conexión con el suelo de Rutherford sin que esto implique directamente apreciación sensorial alguna en los componentes de los vinos".

Se trata de una visión alineada con diferentes estudios científicos que concluyen que la idea de percibir la mineralidad o la composición del suelo al probar un vino es totalmente ridícula. "Que el ser humano sea capaz de percibir mineralidad en los vinos es insostenible. La idea es romántica y altamente útil en términos comerciales pero carece de base científica" comenta Alex Maltman, docente en el Institute of Geography and Earth Sciences de la Aberystwyth University en Gales.

De vez en cuando soy culpable de usar la mineralidad como un descriptor, sobre todo al trabajar con chardonnays de Borgoña o sauvignon blanc de Nueva Zelanda, aunque deba admitir que puede tratarse, simplemente de una noción romántica de mi parte.

A continuación algunas opciones a ver si pueden detectar algo del polvo mágico de Rutherford.

Todos son elaborados con fruta predominantemente de Rutherford aunque no llegan al 85% exigido por ley para incluir la subapelación en sus etiquetas.

Rutherford Hill Winery 2005 Napa Cabernet. Elaborado a partir de viñedos localizados en el corazón de Rutherford AVA. Crianza de 19 meses en roble francés. Aromas de arándanos y cerezas con un toque de vainilla. $35 aprox.

Raymond Vineyards 2007 Napa Cabernet. Predominantemente cabernet de Rutherford. Ofrece fruta oscura y concentrada. Criado en una combinación de roble nuevo y de segundo uso. Un cabernet californiano delicioso e imponente. Balanceado con taninos amablemente integrados. $18.75 aprox.

Avalon 2007 Napa Cabernet. Fruta agradable y concentrada en el ataque. Ligera dulzura que se disipa en el paladar media para transformarse en un vino redondo y amable. $14.75 aprox.

Caymus Napa Valley Cabernet 2007. Si me ganara la lotería, este se convertiría en mi vino de diario. Difícil encontrar algo mejor (a no ser que subas al Caymus Special Selection en el rango de los 160-170 US$ la botella). Ofrece bayas maduras y ciruelas negras en este vino resaltantemente delicado y amablemente estructurado aunque, debo decir, no se le siente el polvo. $65 aprox.

(original de Pat Kettles publicado en su columna Uncorked. versión libre de Jesús Nieves Montero)

domingo, 1 de agosto de 2010

Primer Tuityvinospty: Tuityvinos es tuityvinos donde se monte

Durante mi experiencia de 10 años como docente he concluido que, en mayor o menor medida, cada taller es la gente que lo conforma, ni más ni menos. Uno pone sobre la mesa un programa, unos contenidos, algunas intenciones, pero son las personas quienes terminan de modelar la actividad.

Es lo mismo que habíamos venido experimentando en el primer y el segundo Tuityvinosccs, en los cuales pusimos la idea y fue las personas las que pusieron una atmósfera formidable para conversar, conocernos y compartir con un protagonista excluyente: el vino.

Ayer, cuando nos lanzamos a la experiencia en Ciudad de Panamá de armar el Primer Tutyvinospty nada cambió: fueron los participantes los que se regalaron a sí mismos una velada de más de 4 horas de disfrute de vinos muy diferentes en carácter pero todos disfrutables dado el contexto apropiado. Por eso, por la gente, tuityvinos es tuityvinos donde se monte.

Buscando la curiosidad del panameño

Es muy fácil predicarle al converso. Al que ya sabe de vinos porque en su casa, por decisión personal o cualquier otra circunstancia se trataba de un elemento que lo rodea. Y, por supuesto, en el otro extremo se encuentran los amantes empedernidos de cervezas y destilados, para quienes el país del vino se encuentra a muchos kilómetros de distancia.

Entonces, ¿quién queda en el medio? Desde estos días me gusta definirlo de la siguiente manera: el curioso. El aficionado que no sabe en profundidad pero se entusiasma fácilmente, para quien el protocolo del vino es cosa de profesionales y no necesariamente lo sigue al momento de disfrutar sus botellas, el que compra vino en el supermercado para el almuerzo del día pero también puede guardar algunas botellas porque sabe que pueden beneficiarse de la guarda, el que sabe que sólo probando y preguntando se aprende.

Y eso fue lo que comencé a descubrir de un buen número de aficionados panameños: su curiosidad. Sin preocuparse por la clasificación de 1885 de Burdeos o por la forma como Michel Rolland ha cambiado para siempre el mundo del vino, prueba botella tras botella. Y anota o registra en su memoria las impresiones, las comparte, trata de recomendar sus favoritos y escuchar las recomendaciones de sus compañeros.

Por eso, como ningún otro, el Tuityvinospty, el primero, fue una actividad para descubrir el vino, para aprender acerca de él y, sobre todo, para conocernos, que Caracas apenas queda a dos horas y con Twitter y Facebook estamos siempre en contacto. En ese espíritu nos reunimos.

Brindis a la venezolana

Desde muy temprano, Chris Fawcett (@ChrisFaw) ya se encontraba en la sede del Tuityvinos, Rino's Ristorante. Llegamos y la sala estaba casi vacía y nuestra mesa reservada, con las copas listas para lo que, me pareció, pensaron en el restaurante sería una jornada de un par de vinos. No imaginaban que tendrían que utilizar casi todas sus copas y lavarlas un par de veces para poder con nosotros.

Puse a enfriar el Brut Nature Reserva Especial de Pomar, el primero de los tres vinos venezolanos que servimos en la noche. Y comenzó la gente a llegar, @MonoSG que ya estaba comiendo en el restaurante hasta @LurysHorna quien, desde el comienzo, preguntaba y preguntaba para tratar de conciliar su conocimiento nutricional del vino con la parte más hedonística.

Servido el vino tuvimos el placer de mostrar que Viña Altagracia es realmente uno de esos pocos lugares en el mundo en los que el vino es una realidad, impresión que se confirmó con el Frizzante Pomar. Fueron los blancos para entrar en materia. Después vendrían los pesos pesados.

Velada de vino tinto

Siempre es un reto organizar los vinos que los participantes llevan a los tuityvinos pero, con gusto, comenzamos con el merlot Sendero de Concha y Toro y terminamos con el tercer vino venezolano, el Petit Verdot de Pomar, que dejó a todos impresionados por su cuerpo.

En el camino nos encontramos con notas altas como el Ben Marco Cabernet Sauvignon, el Casillero del Diablo Reserva Privada y el Gran Malbec de Joffré e hijas. Pero también participaron otros chilenos, franceses y australianos. Oferta variada para todos los gustos.

Pero, lo más emocionante, fue cuando el amigo Dionisio Guerra (@DionisioGuerra), que llego presentándose como un novato, ya al final distinguía algunas de las caracteristicas que diferenciaban los vinos y podíamos comentarlo.

La realidad era que probábamos cada vino, lo comentábamos, pero, con un afán casi infantil, ya estabamos desesperados por tener la próxima copa. Los sabores desde las fresas muy jóvenes hasta las complejidades del chocolate y el cuero lograban que captáramos la atención del personal de salón del restaurante y las miradas de los otros comensales.

Al final de la jornada, hasta el propio Rino Tamburrelli, se acercó para compartir una copa del petit verdot. Y vino la rifa en la que, con pequeños detalles que trajimos de Venezuela y algunos otros que Fernando Jaén (@ferojaen) en nombre de Felipe Motta, compartió con los asistentes.

¡Hasta tequeños hubo para terminar la jornada de parte de un paisano!

Preparándonos para una segunda tanda

Hubo detalles, no había manera de controlarlo todo a control remoto. Pero el ambiente y la gente estuvo y eso nos da fuerza y convicción para un segundo tuityvinospty que ya proyectamos para dentro de un par de meses. Y, sobre todo, el empeño de alguien como Chris Fawcett quien, desinteresadamente, llevó sobre sus hombros la parte operativa del evento. Todos los méritos y el reconocimiento para él.

Por eso, Dios mediante, antes de que este 2010 termine tendremos un 3er Tuityvinosccs y un 2do Tuityvinospty porque, realmente, estos son los momentos que la memoria va coleccionando y con los que, en los días menos afortunados, apareciendo sin avisar nos sacan una sonrisa.

¡Salud!