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domingo, 1 de agosto de 2010

Primer Tuityvinospty: Tuityvinos es tuityvinos donde se monte

Durante mi experiencia de 10 años como docente he concluido que, en mayor o menor medida, cada taller es la gente que lo conforma, ni más ni menos. Uno pone sobre la mesa un programa, unos contenidos, algunas intenciones, pero son las personas quienes terminan de modelar la actividad.

Es lo mismo que habíamos venido experimentando en el primer y el segundo Tuityvinosccs, en los cuales pusimos la idea y fue las personas las que pusieron una atmósfera formidable para conversar, conocernos y compartir con un protagonista excluyente: el vino.

Ayer, cuando nos lanzamos a la experiencia en Ciudad de Panamá de armar el Primer Tutyvinospty nada cambió: fueron los participantes los que se regalaron a sí mismos una velada de más de 4 horas de disfrute de vinos muy diferentes en carácter pero todos disfrutables dado el contexto apropiado. Por eso, por la gente, tuityvinos es tuityvinos donde se monte.

Buscando la curiosidad del panameño

Es muy fácil predicarle al converso. Al que ya sabe de vinos porque en su casa, por decisión personal o cualquier otra circunstancia se trataba de un elemento que lo rodea. Y, por supuesto, en el otro extremo se encuentran los amantes empedernidos de cervezas y destilados, para quienes el país del vino se encuentra a muchos kilómetros de distancia.

Entonces, ¿quién queda en el medio? Desde estos días me gusta definirlo de la siguiente manera: el curioso. El aficionado que no sabe en profundidad pero se entusiasma fácilmente, para quien el protocolo del vino es cosa de profesionales y no necesariamente lo sigue al momento de disfrutar sus botellas, el que compra vino en el supermercado para el almuerzo del día pero también puede guardar algunas botellas porque sabe que pueden beneficiarse de la guarda, el que sabe que sólo probando y preguntando se aprende.

Y eso fue lo que comencé a descubrir de un buen número de aficionados panameños: su curiosidad. Sin preocuparse por la clasificación de 1885 de Burdeos o por la forma como Michel Rolland ha cambiado para siempre el mundo del vino, prueba botella tras botella. Y anota o registra en su memoria las impresiones, las comparte, trata de recomendar sus favoritos y escuchar las recomendaciones de sus compañeros.

Por eso, como ningún otro, el Tuityvinospty, el primero, fue una actividad para descubrir el vino, para aprender acerca de él y, sobre todo, para conocernos, que Caracas apenas queda a dos horas y con Twitter y Facebook estamos siempre en contacto. En ese espíritu nos reunimos.

Brindis a la venezolana

Desde muy temprano, Chris Fawcett (@ChrisFaw) ya se encontraba en la sede del Tuityvinos, Rino's Ristorante. Llegamos y la sala estaba casi vacía y nuestra mesa reservada, con las copas listas para lo que, me pareció, pensaron en el restaurante sería una jornada de un par de vinos. No imaginaban que tendrían que utilizar casi todas sus copas y lavarlas un par de veces para poder con nosotros.

Puse a enfriar el Brut Nature Reserva Especial de Pomar, el primero de los tres vinos venezolanos que servimos en la noche. Y comenzó la gente a llegar, @MonoSG que ya estaba comiendo en el restaurante hasta @LurysHorna quien, desde el comienzo, preguntaba y preguntaba para tratar de conciliar su conocimiento nutricional del vino con la parte más hedonística.

Servido el vino tuvimos el placer de mostrar que Viña Altagracia es realmente uno de esos pocos lugares en el mundo en los que el vino es una realidad, impresión que se confirmó con el Frizzante Pomar. Fueron los blancos para entrar en materia. Después vendrían los pesos pesados.

Velada de vino tinto

Siempre es un reto organizar los vinos que los participantes llevan a los tuityvinos pero, con gusto, comenzamos con el merlot Sendero de Concha y Toro y terminamos con el tercer vino venezolano, el Petit Verdot de Pomar, que dejó a todos impresionados por su cuerpo.

En el camino nos encontramos con notas altas como el Ben Marco Cabernet Sauvignon, el Casillero del Diablo Reserva Privada y el Gran Malbec de Joffré e hijas. Pero también participaron otros chilenos, franceses y australianos. Oferta variada para todos los gustos.

Pero, lo más emocionante, fue cuando el amigo Dionisio Guerra (@DionisioGuerra), que llego presentándose como un novato, ya al final distinguía algunas de las caracteristicas que diferenciaban los vinos y podíamos comentarlo.

La realidad era que probábamos cada vino, lo comentábamos, pero, con un afán casi infantil, ya estabamos desesperados por tener la próxima copa. Los sabores desde las fresas muy jóvenes hasta las complejidades del chocolate y el cuero lograban que captáramos la atención del personal de salón del restaurante y las miradas de los otros comensales.

Al final de la jornada, hasta el propio Rino Tamburrelli, se acercó para compartir una copa del petit verdot. Y vino la rifa en la que, con pequeños detalles que trajimos de Venezuela y algunos otros que Fernando Jaén (@ferojaen) en nombre de Felipe Motta, compartió con los asistentes.

¡Hasta tequeños hubo para terminar la jornada de parte de un paisano!

Preparándonos para una segunda tanda

Hubo detalles, no había manera de controlarlo todo a control remoto. Pero el ambiente y la gente estuvo y eso nos da fuerza y convicción para un segundo tuityvinospty que ya proyectamos para dentro de un par de meses. Y, sobre todo, el empeño de alguien como Chris Fawcett quien, desinteresadamente, llevó sobre sus hombros la parte operativa del evento. Todos los méritos y el reconocimiento para él.

Por eso, Dios mediante, antes de que este 2010 termine tendremos un 3er Tuityvinosccs y un 2do Tuityvinospty porque, realmente, estos son los momentos que la memoria va coleccionando y con los que, en los días menos afortunados, apareciendo sin avisar nos sacan una sonrisa.

¡Salud!

jueves, 22 de julio de 2010

Andrea Ferro: Pasión por el vino en Panamá (revista Siete)

Dedicado, trabajador y apasionado son tres palabras que describen perfectamente a Andrea Ferro, distribuidor de los vinos italianos "Familia Marrone". Este joven italiano se enamoró de Panamá desde que llegó hace un año.

Estaba supuesto a pasar solo un mes aquí, pero Andrea decidió quedarse porque vio el potencial de crecimiento de nuestro país, y decidió aportar su granito de arena a un país que lo cautivó.

Andrea siempre ha sido un gran conocedor de vinos, pero al llegar a Panamá, lo más obvio para él no fue dedicarse a distribuir vinos. Estuvo alrededor de cuatro meses estudiando los diferentes mercados en Panamá, para así saber cuál sería su espacio, pero en ese entonces la idea de traer vinos a Panamá era solamente un proyecto.

Realizando sueños
Cuenta Ferro que fue como una intuición, se levantó un día con la idea de traer vinos y siguió firme con la misma. Fue investigando sobre el mercado de vinos italianos en Panamá, y se dio cuenta de que a Panamá llegaban pocos vinos italianos y a precios muy altos. Por esto, decidió importar los vinos "Familia Marrone" ya que son de excelente calidad, a precios asequibles al consumidor.

Antes de entrar de lleno al mundo vinícola, Andrea trabajó como modelo, actividad que todavía realiza en el poco tiempo libre que tiene.

Aparte del modelaje y los vinos, otra gran pasión de Ferro es ir al gimnasio, aprovecha para ir en su hora de almuerzo.

Nos cuenta Ferro que para él, ir al gimnasio es mucho más que solo cuidar su físico. Es todo un estilo de vida, en el no solo ejercita su cuerpo, sino que también ejercita su mente para sentirse bien.

A romper el dominio
Se describe como un chico con mucha voluntad de trabajo, que supo entrar a mercados claves para vender su producto.

Y sigue trabajando para inyectarle alma al negocio de los vinos aquí en Panamá. Considera que es importante crear una relación directa con el cliente.

Panamá se caracteriza por ser un mercado en donde los vinos chilenos, argentinos y españoles dominan. Se estaba corriendo un riesgo, pues hay muy pocos vinos italianos, y los que importa tienen un sabor distinto a los que los panameños conocen, pero atinó en la selección y todo es un éxito.

Entrar a un grupo exclusivo de distribuidores ya es bastante difícil al tener un producto diferente, y es todavía más difícil al ser extranjero. A Ferro esto no le impidió hacerse un "hueco" en Panamá para él y sus vinos, marcando así con su gran ética de trabajo la diferencia.
De Italia a Panamá
Ya en Panamá podemos contar con tres vinos tintos de la línea Familia Marrone: el Tartufo Nero, el Piemonte Barbera doc, y el Dolcetto d'Alba doc.

También se encuentran ya los vinos blancos Tartufo Bianco y Langhe Favorita doc. Estos vinos son producidos por una reconocida familia italiana en una región al norte de Italia conocida como Piemonte, una tierra que tiene el don natural para producir vinos finísimos.

Lo más importante para esta familia es localidad sobre cantidad, y es por eso que producen vinos únicos.

Aparte de estos cinco vinos, Ferro espera poder traer en el futuro toda la serie de vinos, incluyendo el Barolo docg Pichemej, la botella de vino tinto más galardonada de la Familia Marrone.

Andrea Ferro es ejemplo de que se puede vivir de lo que uno más disfruta, que en su caso, es el amor al vino. (via Revista Siete, Grupo Epasa)

Vinos de Ferro & Cia en De vinos en Panamá